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La Biblia fue escrita en Oriente. Somos latinoamericanos y estamos marcados por la cultura occidental. Ahora bien, la Biblia fue escrita por judíos y para judíos, aunque tales judíos vivieran en países que ahora son conside¬rados occidentales. Decir que la Biblia fue escrita por judíos es decir que fue escrita por orientales, para orientales. La mentalidad oriental es muy similar a la latinoamericana original, es decir a la indígena, pero nuestros indígenas fueron occidentalizados, pues fueron forzosamente hispanizados al ser cristianizados. El cristianismo, que se había hecho griego con los griegos, romano con los romanos y judío con judíos, no se hizo hispanoamericano con los hispanoamericanos. No basta traducir literalmente la Palabra de Dios, tenemos que saber qué quería decir eso que estamos traduciendo en la mentalidad con la que fue escrito. Por otra parte, e independientemente de que las formas de expresión orientales responden a una sensibilidad distinta, no existe una correspondencia específica de sentido entre los términos hebreos y los de las lenguas romances. Incluso el Nuevo Testamento, aunque está escrito en griego, está configurado por aquella mentalidad judía. El mismo concepto “palabra” es de muy
difícil traducción. Veamos: en hebreo, «palabra» se dice dabar. El contenido
de ese dabar es mucho mas amplio que el de nuestra “palabra” o “vocablo”, y
más amplio también que el “verbum” latino. Para el hebreo, dabar abarca el
suceso y las consecuencias. Es palabra dirigida y gestadora de diálogo, de
respuesta. Cuando entre nosotros decimos “Palabra de Dios” debemos saber que
estamos restringiendo el sentido de “dabar Yahweh”, que es todo movimiento
del espíritu divino hacia el hombre y no ver sólo en ella la comunicación de
conocimientos por parte de Dios al hombre. El Idioma hebreo, en que se escribió el Antiguo Testamento, es un idioma especial¬mente difícil, entre otros motivos, porque en él no se escriben las vocales. Es como si en castellano nosotros escribiéramos "cs"; tal signo podría ser "casa", "cosa" o también "cesa".
El gran escultor Miguel Angel utilizó una
versión bíblica en la que tal palabra se leía "keren", es decir "cuernos", y
creó su celebre Moisés con cuernos en la cabeza. Pero resulta que ahora
sabemos que "krn" era también "karan", que debe traducirse como
"resplandor", lo cual es una cosa bien distinta; no es lo mismo tener
resplandor en el rostro que tener cuernos en la cabeza, ¿no les parece? Textos condensados de Alejandro von
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