|
CONTEXTO
Seguimos en el primer día de la actuación de Jesús. Marcos
intenta perfilar a grandes rasgos y con firmes trazos, la figura
de Jesús. Se trata de un montaje programático, para dejar muy
clara la manera habitual que tenía Jesús de desarrollar su
ministerio.
No podemos desligar la perícopa que hemos leído hoy de la del
domingo pasado. Ambas forman un todo teológico progresivo, que
empieza en el lugar de oración del pueblo, la sinagoga, y
termina orando solo en descampado. Allí revive la experiencia de
Dios, que le permite hablar y actuar con autoridad.
EXPLICACIÓN
El paso de la sinagoga a la casa, y después a la calle, nos dice
que Jesús lleva la salvación a todos los lugares en donde se
desarrolla la vida y a todas las personas que tienen necesidad
de liberación.
Con toda naturalidad se nos habla de la suegra de Pedro, aunque
nunca se hable de la esposa. En aquella sociedad era impensable
el estado de soltero, y Jesús nunca cuestionó las normas
existentes con relación a la sexualidad, al matrimonio o a la
familia.
Las mujeres se casaban a los 12 - 13 años; los hombres a los 14
– 15. Recordad que no formaban una familia aparte, sino que
seguían integrados en el clan. La media de vida era de 35 - 40
años. Si no se casaban a esa edad, no tenían tiempo de educar a
sus hijos hasta que se casaran.
Los cambios que después se produjeron en la doctrina sobre la
sexualidad, no se pueden vender como cristianismo.
“La cogió de la mano y la levantó". La palabra
para decir “estaba
postrada”, puede significar enfermedad o muerta, en cualquier
caso, escasa de vida. También para decir que la levantó, Marcos
emplea que puede
significar levantar o resucitar. Está claro el sentido que
quiere dar Marcos a las dos palabras.
“Se le pasó la fiebre y se puso a servirles”. Jesús cura
para que la mujer pueda servir. En el mundo griego, el servicio
(diakonía) se consideraba una deshumanización. En las primeras
comunidades cristianas, era el signo de seguimiento de Jesús.
El verbo que se utiliza en griego es
dihkonei
= servía. Los cristianos eligieron precisamente la
palabra “diakonía” para expresar el nuevo fundamento de las
relaciones humanas en la comunidad. El mismo Jesús dirá que no
ha venido a ser servido, sino a servir.
“Al anochecer...” Nos está indicando que los que se
admiraban de las palabras y obras de Jesús, no habían superado
la dependencia de la Ley, que era la causa de la opresión. Al
ponerse el sol terminaba el sábado, y la obligación de descanso.
Por lo tanto, ya podían ellos llevar a los enfermos y
Jesús curar, sin faltar al primer precepto de la Ley.
“Cura a muchos y expulsa muchos demonios”. Todos buscan a
Jesús para ser curados. Aquí debemos hacer una profunda
reflexión. En todos los evangelios se comienza con un éxito
espectacular de la predicación de Jesús. Más tarde se verá que
no les interesa nada más que ese beneficio material de ser
atendidos en sus necesidades.
“Se marcha a descampado y allí se puso a orar”. Es muy
significativo que en muchos lugares de los cuatro evangelios se
diga que Jesús se retiró a orar. "Se levantó de madrugada, se
fue a un descampado y allí se puso a orar". "Pasó la noche en
oración". "Por la mañana estaba allí sólo". Es la clave de la
vida de Jesús.
Esta necesidad de la oración echa por tierra nuestra concepción
mitológica de la figura de Jesús. Si era la segunda persona de
la Trinidad, si era Dios entendido literalmente, ¿qué necesidad
tenía de orar? O ¿se trataba de un paripé para enseñar a los
otros lo que tenían que hacer, aunque él no lo necesitara? No,
realmente lo necesitaba como verdadero ser humano que era.
Descubrir lo que era su Abba para él, fue la clave de su
espiritualidad.
El desierto es siempre el lugar del mal. En el desierto, Jesús
lucha contra las fuerzas del mal. La oración, tal como nosotros
la queremos entender, se debía desarrollar en el monte, que es
el lugar donde habita Dios.
El domingo pasado decía el evangelio que hablaba con autoridad,
no como los letrados. La clave está en este descubrimiento
continuado de la presencia de Dios en él. A pesar de la
absorbente actividad, encontraba tiempo para estar a solas
consigo mismo y cargar las baterías.
Los evangelios nos dicen que también iba al templo, pero el
verdadero encuentro con Dios lo realizaba a solas y en medio de
la naturaleza.
“¡Todo el mundo te busca!” En el relato encontramos tres
exageraciones intencionadas: todo el mundo te busca; la
población entera; todos los enfermos y poseídos.
Los discípulos están en la misma dinámica que la gente. No
quieren que su Maestro pierda la ocasión de afianzar su
prestigio. Pero Jesús sabía muy bien lo que tenía que hacer:
“Vámonos a otra parte…”.
En el principio del relato se habló por dos veces de su
enseñanza (. El
escrito más antiguo del cristianismo lleva ese título: “didaje”
Ahora nos dice que ha venido para predicar
(de donde viene
kerigma, concepto clave de la primera comunidad).
No es su objetivo presumir y arrollar con un éxito espectacular.
El evangelio es buena noticia, pero no siempre la buena noticia
coincide con lo que la gente espera. Deja entrever que la
búsqueda es sólo interés egoísta.
APLICACIÓN
Todos los evangelios empiezan constatando la euforia de la gente
en el seguimiento de Jesús. Pero poco a poco, se va apoderando
de ellos, primero la decepción, después el abandono, y
finalmente la oposición total.
En Juan, este proceso se escenifica de manera genial en un solo
capítulo. En el cap. 6, después de la multiplicación de los
panes, quieren hacerle rey por la fuerza, y terminan
abandonándole todos diciendo: “Duras son estas palabras, ¿quién
puede hacerle caso?”
El por qué de esta actitud es claro: Todos se apuntan a los
aspectos liberadores de la enseñanza de Jesús. Están encantados
de ser curados, de ser liberados, de ser queridos. Lo malo
empieza cuando se descubren las exigencias del mensaje: tienes
que curar al otro, tienes que servir, tienes que amar…
Si tomásemos conciencia del por qué se produjo este cambio en la
gente, tal vez empezásemos a comprender dónde falla nuestro
cristianismo. La respuesta está en el relato de la curación de
la suegra de Pedro. Jesús cura para que seamos capaces de
servir. Esto es precisamente lo que no nos gusta del mensaje.
Cuando Jesús va dejando claro que Dios no es un tapagujeros, que
su predicación lo que persigue es cambiar las actitudes
fundamentales del ser humano y convertirle en libre servidor en
vez de opresor del otro, la gente empieza a sentirse incómoda y
le abandona sin contemplaciones.
El evangelio no habla en ningún caso de resignación ante
cualquier clase de dolor, sea físico, sea psíquico, sea moral.
Pero no identifica la salvación con la supresión del dolor. Todo
lo contrario, afirma expresamente que la verdadera salvación
puede alcanzarla todo hombre a pesar del mal que nos rodea
(bienaventuranzas).
Siempre que se pueda, se debe suprimir, pero la victoria contra
el mal no está en suprimirlo, sino en evitar que te aniquile.
Toda verdadera teología es liberadora, pera esa liberación no
siempre coincide con la eliminación del opresor. Aun
permaneciendo el opresor, el oprimido puede ser libre y
plenamente humano. Suprimido el opresor, puede ser sustituido
por cualquiera de los que antes fueron oprimidos.
La solución al problema vital del hombre no puede venir de
fuera, la tenemos que encontrar dentro. Sólo un conocimiento de
lo hondo del ser nos descubrirá lo que somos. El hombre tiene
que aceptar sus limitaciones. Pero solo lo conseguirá
descubriendo que esas limitaciones no le impiden alcanzar su
plenitud. Conocerme a mí mismo es conocer a Dios como fundamento
de mi propio ser. Ser fiel a sí mismo es la única manera de ser
fiel a Dios.
El gran fallo del cristianismo fue convertir la buena noticia
liberadora del evangelio en una religión. La buena noticia de
Jesús consistió en liberar al ser humano de todo lo que le
impide ser él mismo, incluida la religión. El organigrama de una
religión, nos da seguridades y nos sumerge en la ilusión de ser
algo absoluto.
Jesús no ha venido a resolver los problemas materiales de los
hombres, ni a liberarle de las limitaciones de su naturaleza,
sino a enseñarnos cómo podemos ser libres a pesar de los
problemas y aunque no se resuelvan. Hay problemas que no tienen
solución, pero una vida más humana siempre es posible.
Meditación-contemplación
Se levantó de madrugada, se fue a descampado y allí se puso a
orar.
El mensaje no puede ser más claro.
No puede haber espiritualidad sin verdadera contemplación.
No se trata de “rezar”, sino de fundirse con el Abba.
No es suficiente rezar ni meditar.
Lo que te cambiará será la contemplación,
Que es la conexión con lo Absoluto que hay en ti.
Lo importante no es la cantidad,
sino la intensidad de la conexión.
Si hacemos pasar una corriente por un hilo
enrollado en una barra de acero,
un instante de conexión a la corriente
es suficiente para que la barra quede imantada.
Conseguir la conexión puede llevar hora, días o años.
Quedar impregnados de Dios es cuestión de un instante.
Fray Marcos
Publicado en: Fe Adulta
http://feadulta.com/Ev-MR_B_12-TO5.htm
|