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Si trato este tema no es motivado por una necesidad
especulativo religiosa, sino impulsado por una profunda
exigencia vital, provocada por una grave enfermedad que ha
recaído sobre mi hijo, un joven de veintisiete años.
En estos momentos, uno no sabe donde apoyarse y le invade una
profunda necesidad de buscar y agarrarse a algo para poder salir
del pozo en el que se halla sumergido.
Si eres creyente, enseguida te sale al encuentro la oración de
petición, pero también a la vez sus problemas intrínsecos.
¿Puede un cristiano actualmente, sabiendo que Dios respeta las
leyes naturales y reconociendo que debemos tener la seriedad de
creer en una religión sin magia, seguir pidiendo? ¿No ha quedado
claro en nuestra sociedad científico-técnica la muerte del dios
“tapa-agujeros”, solucionador de nuestros problemas personales?
¿Se puede seguir creyendo en la oración de petición en contra de
la ciencia? Con estas reflexiones, no tratamos de dar la razón
al cientificismo, que pretende que la única realidad existente
es lo demostrable científicamente, sino de respetar la verdadera
ciencia y los conocimientos que desde ella se extraen.
Teniendo en cuenta todo lo dicho anteriormente y después de una
larga reflexión, pienso que la oración de petición, entendida
según expondremos, sigue teniendo verdadero sentido.
En el Evangelio, está claro que Jesús en múltiples pasajes
insiste en la oración de petición. Recordemos a Mt. 7, 7-11 :
Pedid y se os dará, buscad y hallareis; llamad y se os abrirá.
Porque todo el que pide recibe; el que busca halla ; y al que
llama se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al
hijo que le pide pan le da una piedra, o si le pide pescado le
da una culebra? Si pues vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas
buenas a vuestros hijos ¡Cuánto más vuestro Padre que está en
los cielos, dará cosas buenas a los que se las pidan! El mismo
valor de dicha oración de petición se repite en Mt. 18,19, en Lc.
11,9, en Mc. 11,24 y en Jn. 14,13.
Ante tales hechos, podemos pensar que todas estas afirmaciones
de Jesús son fruto de su condicionamiento histórico-cultural,
como hombre de su época. Sin embargo, ante esto yo me pregunto
¿aún siendo verdad este condicionamiento cultural, no es también
verdad que lo más característico de Jesús de Nazaret es su
profunda y cercana intimidad con el Padre, llegando hasta tal
punto dicha intimidad y cercanía que podemos afirmar que Jesús
es verdadera revelación del Padre y auténtico camino hacia el
Padre?
Si el Jesús histórico, a pesar de sus condicionamientos
históricos, a pesar de su gran intimidad con el Padre, continua
insistiendo en la oración de petición, es porque ésta sigue
teniendo sentido para él y para nosotros. Lo que se tendrá que
demostrar es cómo puede seguir teniendo sentido sin caer en
contradicción con los conocimientos científicos actuales.
Pienso que la oración de petición que Jesús nos pide que
hagamos, va más dirigida a cambiarnos a nosotros mismos que a
conseguir algo de Dios. A Dios, como nos enseña el mismo Jesús,
no es necesario que le pidamos nada porque siempre está
totalmente abierto a nosotros y conoce todas nuestras
necesidades. Sin embargo, sí que es necesario que nosotros nos
pongamos en situación de oración, de apertura a Dios para que
pueda ayudarnos. Jesús ve que el pedir es nuestra oración más
fácil y espontánea y la que más nos inclina a abrirnos a Dios.
Por eso, insiste en la oración de petición, por ser el tipo
de oración más fácil y habitual para nosotros y como medio más
corriente de abrirnos al Padre que es lo importante. Desde esta
situación de oración, abiertos al Padre, sintiéndonos
necesitados, ahondando en nuestra fe en el Padre, nos ponemos en
condición de poder ser ayudados por el Padre, no necesariamente
para conseguir cosas de Él, sino para que nosotros podamos
entender con otros ojos cual es su voluntad.
En este sentido De Mello nos dice: “La petición nos hace ver
nuestra absoluta dependencia de Dios; nos recuerda nuestros
límites y la generosa misericordia de Dios que se revela en
Jesús. La oración de petición nos pondrá en contacto con
nuestros límites y hará que nos relacionemos con el Señor desde
nuestra pequeñez. No dejemos de pedir, ni pensemos que la
oración de petición es de inferior calidad que otras formas de
encuentro con Dios”.
Sin embargo, creo que el problema de la oración de petición no
queda totalmente resuelto con lo dicho. Pienso que la oración de
petición también puede conseguir otras cosas, sin caer en la
magia ni forzar las leyes naturales.
Para poder afirmar esto, me baso en las interrelaciones
psicosomáticas que existen en todos nosotros. Todos nosotros
poseemos un cuerpo y un cerebro que encierra nuestra mente, la
cual se caracteriza sobre todo por el poder pensar, sentir y
posibilitarnos la autoconciencia. Desde la antigüedad se ha dado
mucha importancia en la medicina a las interrelaciones
cuerpo-mente-enfermedades. Existen muchas enfermedades en las
que se conoce que existe una gran base psíquica tanto en su
gestación como en su mantenimiento como la depresión, algunos
tipos de asma, problemas dermatológicos e incluso algún tipo de
ceguera y podríamos enumerar muchas más.
Muchos de nosotros conocemos casos de sanadores que han
curado verrugas que ningún dermatólogo podía erradicar, sin
ningún tipo de medicación, solamente con el contacto
interpersonal. Yo mismo conocí un caso de un compañero que tenía
un sudor de manos, totalmente fuera de lo normal que hasta le
acomplejaba. En Barcelona ningún médico le supo curar. Sin
embargo, en un viaje a Bolivia un sanador se lo erradicó, sin
ningún tipo de medicina.
Hoy día, cada vez se le da más importancia a la interrelación
psicosomática de las enfermedades. Hace unos días, en la revista
Nature, se ha expuesto el descubrimiento de la estrecha relación
entre algunos tipos de cánceres y el estrés. Sin embargo,
también es verdad que todavía se sabe bastante poco sobre dichas
influencias, pero se piensa que la relación es muy grande.
Gregg Braden explica que genéticamente nuestro ADN cambia con
las influencias que producen nuestros sentimientos, y demuestra
cómo es que las frecuencias energéticas más altas, que son las
del amor, impactan el ambiente de una forma material positiva.
El Dr. Juan Hitzig autor del alfabeto emocional, afirma que
“cada pensamiento genera una emoción y cada emoción moviliza un
circuito emocional que tendrá impacto en los 5 trillones de
células que forman un organismo”. También afirma que existen
unas conductas positivas que hacen segregar una hormona llamada
serotonina que fomenta las actitudes de ánimo, amor,
acercamiento, aprecio y amistad. Y otras conductas negativas que
hacen segregar otra hormona llamada cortisol, hormona corrosiva
que fomenta actitudes de depresión, desánimo, desesperación y
desolación.
Por último, podemos recordar a Reiki que afirma “que el poder y
la influencia de la mente sobre el cuerpo ante la salud, la
enfermedad y la misma muerte, es algo absoluto que está fuera de
discusión”.
Si reconocemos algo que es innegable en el Evangelio, aunque se
cuestionen los milagros, es que Jesús de Nazaret fue también un
taumaturgo, es decir, un sanador. Los mismo Evangelios dejan
constancia de que Jesús hizo curaciones y exorcismos. ¿Cómo se
pueden explicar algunas de sus curaciones? Pienso que por su
gran personalidad, estrecha unión con el Padre, autoridad moral,
profundidad humana y empatía con el prójimo, por las
interrelaciones psicosomáticas que existen, cuando se encontraba
con alguien necesitado de ayuda y se dirigía a él con deseo de
curarlo, le curaba sus dolencias, transmitiéndole seguridad,
confianza y crecimiento interior.
Si esto es así ¿qué dificultad existe para que en bastantes
casos nuestra oración de petición, a la vez que nos ayuda a
cambiar a nosotros mismos, ayude a cambiar la salud en favor de
los que pedimos por ellos?
No se trata de lograr un milagro que supere las leyes naturales,
sino de aprovechar una fuerza natural que está dentro de
nosotros y que a través de la oración de petición se activa.
Fuerza de la cual todavía se sabe muy poco pero que se vislumbra
su gran poder.
CONCLUSIÓN: La oración de petición no sólo puede ser útil
para abrirnos a Dios, sino que también puede ser útil para
ayudar al prójimo, al hermano o al hijo a conseguir mejor salud
y más ganas de vivir.
José Luis Servera
Publicado en
LAMIARRITA.BLOGSPOT
http://lamiarrita3.blogspot.com.ar/2010/01/sigue-teniendo-sentido-la-oracion-de.html
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