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La tarde del lunes 23 de enero, en Vaticano tuvo lugar una
reunión entre importantes representantes de la Conferencia
Episcopal Austriaca y representantes de los dicasterios romanos
a propósito de la iniciativa capitaneada por el sacerdote Helmut
Schüller. Se trata de un grupo de casi trescientos clérigos que
no solo instiga a desobedecer a la Iglesia católica romana con
algunas tesis que rayan en la herejía, sino que ahora pretende
constituirse como red internacional abierta a sacerdotes de
otras nacionalidades y continentes.
Para el Papa Benedicto y para la Curia romana, ha llegado el
momento de dejar de asistir inertes a este movimiento que quiere
separarse de Roma. Como ha sostenido el mismo Schüller en las
entrevistas que ha concedido, hay grupos de sacerdotes en
diversas naciones, como Alemania, Francia y Australia, que están
esperando para unirse a esta iniciativa.
Los obispos austriacos, en la reunión del Vaticano, fueron
representados por Christoph Schönborn, Cardenal Arzobispo de
Viena, Alois Kothgasser, Arzobispo de Salzburgo, y por los
obispos de Graz y Sankt Pölten, Egon Kapellari y Klaus Küng. Por
parte de la Curia estaban presentes el Secretario de Estado
Vaticano, el de la Congregación para la Doctrina de la Fe,
además de los de la Congregación para los Obispos y la
Congregación para el Clero. El objetivo por parte del Vaticano
era entre otras cosas, evaluar atentamente, por medio de
preguntas específicas y profundas, la entidad de la apostasía
que se perfila y que podría terminar convirtiéndose en cisma de
la Iglesia.
De todos modos, las propuestas realizadas por la
“Pfarrer-Initiative” (Iniciativa de los párrocos) de Schüller en
junio de 2011 tienen un "potencial explosivo". El "Llamamiento a
la desobediencia" que ha sido traducido en 10 lenguas
textualmente dice: "La negativa de Roma de dar inicio a una
reforma de la Iglesia, necesaria desde hace algún tiempo, y la
inactividad de nuestros obispos no solo nos permiten, sino que
nos obligan, a seguir los dictados de nuestra conciencia
poniéndonos en marcha de manera autónoma".
Haciendo un llamamiento a las conciencias, como desgraciadamente
se acostumbra a decir cada vez más a menudo dentro de la
Iglesia, la "Iniciativa de los párrocos" no sólo pretende
demostrar que sostiene posiciones de disentimiento respecto al
Papa y los obispos, sino probablemente, también servirse de este
eslogan cada vez más de moda, y todavía mas de su naturaleza de
declarada disidencia.
De hecho, en el "Llamamiento a la desobediencia" se puede
leer relacionado con los sacerdotes que han sido suspendidos y
viven en concubinato: "Además nos sentimos solidarios con los
colegas que, a causa de su matrimonio, ya no pueden ejercitar su
servicio, y también con aquellos, a pesar de tener una relación,
siguen ofreciendo su servicio como sacerdotes. Ambos grupos, con
su decisión, están siguiendo los dictados de su conciencia, como
hacemos nosotros con nuestra protesta".
Para algunas cabeceras periodísticas austriacas Helmut Schüller,
exvicario general del cardenal arzobispo Schönborn y Presidente
de Cáritas Austriaca, es "una star". Además Schüller goza del
beneplácito de los Católicos de la República Alpina hostiles a
la Curia de Roma, y de vez en cuando, se añaden algunos grupos
de sacerdotes extranjeros.
El arzobispo de Viena ha vacilado en poner en marcha medidas de
derecho canónico contra los sacerdotes sublevados, temiendo que
, vista la popularidad que Schüller tiene en los medios de
comunicación, una toma de posición oficial y por lo tanto
pública en el conflicto pudiera degenerar en un cisma evidente,
manifiesto y no latente como ha sido hasta este momento. Esto es
lo que ha expresado el cardenal de Viena durante la cumbre del
Vaticano.
Entre dudas diversas, para el Vaticano, la cuestión ahora se
perfila en toda su concreación y queda planteada. En la Curia
romana, ya se están haciendo oír algunas voces según las cuales
los prelados de la Iglesia no tienen que seguir viéndose
obligados a aceptar que bajo el techo de la Iglesia austriaca se
insinúe y se esconda a una escala cada vez más amplia un cisma
quiescente.
Mantener el conflicto fuera del alcance de los medios de
comunicación y de la opinión pública no ayuda a la causa, sobre
todo teniendo en cuenta que ha iniciado ya hace bastante tiempo.
Los fieles necesitan una orientación precisa, incluso porque si
se dieran indicaciones bien definidas, estas podrían suponer la
definición de muchos creyentes.
El Papa Benedicto está preocupado por la rebelión de los
párrocos austriacos. La reunión mantenida el pasado lunes se ha
desarrollado en un ambiente rodeado de la máxima discreción. Ni
los periódicos ni la oficina de prensa del Vaticano han dado la
noticia. Probablemente se quiere evitar dar la impresión de que
son siempre Roma y El Vaticano los que toman medidas contra los
cabecillas.
Cabría desear que los obispos competentes, es decir, los de
la República Alpina, proveyesen a definir y aclarar las
circunstancias con sus sacerdotes. A pesar de ello, el Cardenal
Schönborn a su regreso a Viena ha sentido un cierto alivio.
Aunque la "Iniciativa de los Párrocos" mientras tanto, ha
anunciado que tiene intenciones de internacionalizarse e
instaurar relaciones fuera de las fronteras austriacas, la
cuestión ya no es un problema de Austria, a este punto la patata
caliente pasa al Vaticano.
El arzobispo de Viena hasta ahora ha guardado claramente las
distancias con el llamamiento de la "Iniciativa de los Párrocos"
que ha criticado tanto por la forma como por el contenido
definiendo el celibato y ratificando la obediencia de los
sacerdotes. Pero ni ha dispuesto ni ha anunciado medidas de
derecho canónico.
En realidad no se trata sólo de obediencia al Papa y los
obispos, sino de cuestiones bastante sustanciales como la
comprensión de la Eucaristía, de la Ordenación Sacerdotal y de
la Iglesia misma que, tras el éxito mediático de Helmut Schüller,
oprimen y confunden a los fieles, a este punto, incesantemente.
La razón del alejamiento está determinada por la "percepción"
que los sacerdotes tienen de su misión y de los principios
fundamentales de la Iglesia.
Los autores del "Llamamiento a la desobediencia" nunca han
negado que quieran otra iglesia: "En principio no negaremos la
Comunión a las personas de buena voluntad, en particular a los
divorciados que se han vuelto a casar, a miembros de otras
Iglesias cristianas, y en algunos casos, ni siquiera a los
católicos que han abandonado la Iglesia", recita el texto.
Y para terminar, se les ha ido la mano: "Evitaremos en la medida
de lo posible celebrar los domingos o los festivos más de una
misa o recurrir a la ayuda de sacerdotes itinerantes o de otras
parroquias. Mejor un servicio de la palabra organizado por
nosotros, que la performance de un visitante en la liturgia". El
motivo es, como poco, rocambolesco: "En el futuro tomaremos en
consideración un servicio de la palabra en el que se distribuya
la Comunión entendida como 'Eucaristía sin sacerdote' y la
llamaremos precisamente así. De este modo cumplimos nuestra
obligación dominical".
Como mínimo esta elucubración tendría que haber hecho saltar
la alerta roja para los prelados y de manera particular para un
dogmático profundo como el Cardenal Schönborn. Si una misa con
"Eucaristía sin sacerdote" en términos profanos es una paradoja,
en términos religiosos es una herejía.
Los obispos austriacos verdaderamente han guardado las
distancias de la iniciativa de Schüller tanto en relación con el
contenido como en cuanto a lo que se refiere a la forma, pero
están evitando tomar medidas a nivel de derecho canónico. Y sin
embargo, a este punto no se trata solo del "Llamamiento a la
desobediencia", un hecho jurídico contemplado en el Canon 1373
del Código de Derecho Canónico, sino del cisma definido según el
Canon 751 como "rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice". Si
este es el estado de cosas, sería –y como- una obligación
precisa de los Obispos conferir con los miembros de la
"Iniciativa de los Párrocos" y hacer que decidan entre optar por
las resoluciones que han presentado o por el ordenamiento de la
Iglesia.
Pero los obispos austriacos prefieren abstenerse de un total "showdown"
ante los reflectores –como lo ha definido una vez por el
portavoz de Schönborn-, por una parte –como se dice en la Plaza
de San Esteban de Viena- porque una batalla en los medios de
comunicación contra Helmut Schüller no haría que el autor
volviera al redil, ni tampoco los simpatizantes de la
"Iniciativa de los párrocos", y por otra porque la
secularización de Austria, antes un país católico, se encuentra
en una fase avanzada, tan avanzada que una medida disciplinaria
de los obispos hacia un sacerdote cismático y herético, hay que
decirlo, no sería comprendida por la mayor parte de los
católicos. En este escenario el cisma quizás es sólo una
cuestión de pretensiones y de nimiedades.
Guido Horst
FILEVersión original Guido Horst
http://vaticaninsider.lastampa.it/es/homepage/en-el-mundo/dettagliospain/articolo/austria-vaticano-vatican-12051/
Publicado en Valores Religiosos
http://www.valoresreligiosos.com.ar/ver_nota.asp?Id=28930
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