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Un artículo de Joxe Arregi

Publicado en: Fe Adulta
 



 

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PARA CONOCER A JESÚS 

Conocer no es únicamente "saber", si este saber significa solamente "tener conocimientos". El prefijo co (con) evoca relación, intimidad, trato. ¿Cómo conocer a alguien -cómo conocer a Jesús- si no es a través de la relación y el trato?

 

Si al conocer le privamos del co, nos quedamos sólo con la gnosis, convertimos a Jesús en objeto. No es que debamos desdeñar el término gnosis -me apasionan los escritos gnósticos, y los evangelios gnósticos son especialmente fascinantes-: la verdadera gnosis, como el verdadero conocimiento, nos adentra en la realidad profunda del yo que me transciende, en la realidad profunda del otro que me transforma.

 

Conocer es el conocimiento verdadero hecho de contacto, comunión y compañía. Y ése es también el auténtico saber, que no consiste meramente en tener información sobre algo, sino en probar su gusto más profundo, el sabroso sabor del ser y de la vida que nos procura la sabiduría de los sabios.

 

Así es como quiero conocer a Jesús y saberle, de modo que mi vida sepa más a Jesús y Jesús me sepa enteramente a Dios. Hasta que todas las criaturas podamos comer y saborear del árbol de la vida. Entonces conoceremos de verdad, pues conocer será vivir.

 

Mientras tanto, para conocer a Jesús, es importante mirar primero a la tierra de la que es hijo. Jesús es un trozo de esta Tierra Santa que es toda la tierra. No es un meteorito caído del cielo.

 

Es fruto de una pequeña franja de tierra atormentada, disputada, mil veces conquistada y reconquistada, como tantas tierras. Una tierra llamada Canaán, Israel y Palestina. Una tierra en la que -dicen nuestros Atlas-  confluyen Asia, África y Europa, pero Dios no hizo esas fronteras, han nacido de nuestras guerras, como todas las fronteras. Una tierra de paso de muchas caravanas y ejércitos, de muchos peregrinos y emigrantes.

 

Para conocer a Jesús, es igualmente importante mirar de cerca el tiempo del que es hijo, pues todos somos hijos de nuestro tiempo y Jesús también lo es. Todos los tiempos son tiempos de Dios, pero ningún tiempo lo abarca, tampoco el de Jesús.

 

Un tiempo, el de Jesús, comprendido en una época de sangre y lágrimas que va desde Daniel y la guerra de los Macabeos (160 a.C.) hasta la última rebelión judía de Bar Kokba y el último aplastamiento de los judíos, el definitivo (130 d.C.), después del cual los judíos ya no pudieron ni siquiera habitar en Jerusalén y ésta pasó a llamarse Aelia Capitolina.

 

Un tiempo de tensa calma política y de gran sufrimiento social, de grave empobrecimiento de los campesinos galileos obligados por los impuestos o bien a endeudarse o bien a enajenarse de su parcelita de tierra sagrada. Un tiempo en que se iba agudizando la fragmentación cultural, religiosa, política y económica de la sociedad judía. Un tiempo en que los caminos se iban poblando de mendigos y enfermos en busca de dignidad y compasión. Un tiempo a punto de explotar.

 

¿Como el nuestro? Sólo podemos conocer bien a Jesús desde las preguntas de hoy. Pero ¿es que las preguntas de hoy no son acaso las preguntas de siempre? Sí y no. Sí, en cuanto que son preguntas por aquello que nos hace gozar y sufrir, las preguntas por la belleza y las heridas, las preguntas por la vida y la muerte. Y no, en cuanto que las preguntas de hoy son únicas y peculiares, como la vida y la muerte, como el cuerpo, la mirada y la palabra.

 

Preguntamos por Jesús hoy, desde este mundo dolorido, desigualmente (no fraternal-sororalmente) globalizado, más complejo y perplejo que nunca. Un mundo con más ciencia y más incertidumbre, con más medios y más amenazas que nunca.

 

Preguntamos por Jesús desde nuestro mundo en metamorfosis cultural y religiosa, sí, también en metamorfosis religiosa por la acción del Espíritu. Preguntamos por Jesús desde nuestro mundo y nuestra Iglesia de hoy, discutida y discutible, tentada de erigirse como sistema autoritario, en vez de ser comunidad de hermanos, compañera de camino y de búsqueda.

 

Nos preguntamos:

 ¿cómo fue la mirada de Jesús entonces y cómo sería hoy?

 ¿qué anunció a su tiempo y qué anunciaría en el nuestro?

 ¿qué opciones hizo en su mundo y cuáles haría en el nuestro?

 ¿qué actitud adoptó frente al sistema religioso judío y qué actitud adoptaría frente al sistema religioso cristiano?

 ¿cómo creyó, confió, esperó en Dios y cómo lo haría hoy?

 ¿hablaría tanto como nosotros hablamos de la moral sexual, él que se puso del lado de las prostitutas y no condenó a la adúltera?

 ¿defendería tanto el modelo tradicional de la familia, él que lo rompió?

 ¿denunciaría tanto el "relativismo" moral y filosófico, o más bien el monopolio de la verdad, de la información y de los bienes?

 ¿cómo anunciaría que sólo Dios es rey y que lo es en favor de los últimos en un mundo como el nuestro en que los países "cristianos" ejercen el imperio del poder y de Mamón?

 ¿qué diría de los emigrantes, él que fue emigrante y que lo seguirá siendo mientras haya fronteras?

 

Para conocer a Jesús, es preciso saber preguntar. Y aceptar, sin embargo, que nadie es dueño de las respuestas, y que ninguna respuesta es última. Aceptar incluso que nadie es tan siquiera dueño de las preguntas, lo que hace nuestra palabra aún más perpleja.

 

Que nadie pretenda tener la respuesta ni conocer la única fórmula pertinente de la pregunta. Que la modestia y la tolerancia crezcan al menos tanto como la perplejidad. Y que nadie desista de seguir preguntando, cada uno con su compasión y sus palabras: ¿cuáles son las heridas del mundo de hoy y cuál sería el remedio de Jesús?

 

 

Joxe Arregi    (1)    

               

Publicado en: Fe Adulta  

 

 

  (1)  Joxe Arregi (Castellanizado: José Arregui) es doctor en Teología, franciscano vasco y profesor de la Universidad de Deusto. Nació en Azpeitia (Gipuzkoa) el 8 de noviembre de 1952. Actualmente reside en el Santuario de Arantzazu.

 

Se licenció y doctoró en Teología en el Instituto Católico de París con una tesis sobre la relación del cristianismo con otras religiones. Ha sido profesor de diversas materias teológicas en Pamplona, Vitoria y Deusto. Trabaja desde hace años en la formación teológica de laicos. Ha dirigido y dirige cursos de teología y vida cristiana, en Pamplona, en Arantzazu y en otros lugares y con ese fin viene escribiendo unas “cartas” (las famosas *Cartas de los jueves*) que se han publicado en Internet, primero de un modo más privado, luego en portales abiertos (Fe Adulta, Atrio...) y que llegan a muchísimas personas (militantes cristianos, religiosos, creyentes de todo tipo y religión...) que con su ayuda y ejemplo viven un cristianismo maduro, hecho de sencillez y complejidad, es decir, de "vida".

Arregi no dará más sermones en Arantzazu ni publicará sus reflexiones semanales. El obispo Juan María Uriarte, que fuera su obispo hasta la designación de Monseñor Munilla le había pedido "silencio", por medio del Provincial, "para evitar medidas más duras".

Los comentarios del Padre Joxe Arregi  eran publicados regularmente en Fe Adulta. En la actualidad no escribe ni publica sus ideas en razón de ese "llamado a silencio". Y ante la actitud su nuevo obispo, Monseñor Munilla, Arregui se lamenta: "Si la fe de la Iglesia es el Catecismo tal como Monseñor Munilla lo entiende y explica, admito sin reservas que soy hereje. Pero, ¡Dios mío!, ¿qué es una herejía? ¿Existe acaso mayor herejía que el autoritarismo, el dogmatismo y el miedo?

¿Cómo es que no hemos aprendido todavía cuántas verdades han resultado luego mentiras y cuántas herejías del pasado son ahora opinión común? ¿Por qué, si no, Juan Pablo II pidió tantas veces perdón por condenas pronunciadas en el pasado? ¿Cómo es que en este siglo XXI, en esta era de la información acelerada y globalizada, seguimos empeñados en poseer la verdad y en impedir la expresión de las opiniones, incluso de aquellas que se consideran erradas? ¿Cómo es que aún confundimos la fe con creencias?

NOTA DEL 31/8/2010: Frente a la obstinada presión del Obispo Monseñor Munilla, Joxe Arregi ha debido renunciar a su condición de presbítero de la orden franciscana

 

    


 

 

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