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Carta abierta del Pregonero Cristiano
Queridos amigos: El Pregón que es hoy, surgió años ha, sin mas propósito que mantener el contacto entre un grupo de cristianos que, a mediados de los 70, con timidez y titubeos intentábamos confraternizar entre hombres y mujeres de distintos credos, inaugurando un ecumenismo pionero. Por entonces, aquéllo de hablar del Dios Uno y buscar su misterio desde la fe de cristianos y judíos era, más que novedoso, una empresa temeraria. Era, en realidad, un desafío a la maravillosa aventura de desbrozar prejuicios. Y en esa tarea pionera ha sido enjundiosa la labor llevada a cabo por la Hermana Alda de la Congregación de Nuestra Señora de Sión que organizaba reuniones y cursos bíblicos. Varios de nosotros asistíamos a esos encuentros y así se fue creando un grupo entrañable con personas de distintas credos. Y fue por entonces que decidí orientar mi “diakonía” hacia la difusión del ecumenismo y el encuentro interreligioso. De mi propia experiencia, resultaba claro que el ecumenismo “prende” y “crece” en los hombres y mujeres de fe por el diálogo personal, franco y cordial de los creyentes, amados y respetados en su diversidad religiosa. En suma, mi experiencia era precisa en un aspecto: la doctrina, las buenas intenciones de la “diplomacia religiosa” y toda la teología pueden explicar y consentir doctrinalmente la convivencia armónica de las religiones. Pero sin embargo, todo ello no abarca ni condensa cuánto significa la vivencia de la relación personal –cara a cara- del diálogo humano sin barreras; experiencia de encuentro que es definitivamente “experiencia de Dios”. Y es precisamente esa vivencia espiritual la que llega a afincarse en el ser y madura, y desde allí comprende, siente y percibe la cercanía del prójimo, aún en la diversidad de credos. Por eso pensé entonces que no debía intentar presentar al ecumenismo y el diálogo entre las religiones monoteístas con teorías, documentos, desarrollos teológicos o discursos “de autoridad”… Entendí que me debía limitar a invitar sin lata, a dejar nomás una puerta franca para que la gente llegue y entre con el corazón abierto a esos encuentros. Estaba convencido de que hasta aquel momento (en realidad hasta el día de hoy) todos los manifiestos, cartas, constituciones, encíclicas, motu-proprio y toda suerte de libelos “ad hoc”, llegan a ser, en el mejor de los casos: “buena letra”. Pero se me hacía evidente que la fe que mueve al hombre como una zarza que arde sin consumirse, es radicalmente diversa; es otra cosa. Por esa misma razón y especialmente en los comienzos, trataba de informar de nuestros encuentros sin enfatizar en los habituales títulos de temas y disertantes. Lo que me importaba era convocar a los encuentros con toda llaneza, más que hacer el panegírico de un desfile de figuras y discursos. El resultado era óptimo: todos los asistentes comentaban luego, llenos de fervor sus “vivencias de con-vivencia” como una experiencia espiritual. Por eso me propuse desde aquel instante, resaltar la importancia que tiene la experiencia personal de encuentro por sobre la condición o fama de las personalidades que asistían. Por esa razón, comencé también a circular las novedades bajo un discreto sigilo de mi propia persona. Enviaba las noticias como “Uno en el camino del ecumenismo” pues lo más relevante era el convite sin aditamento, para señalar que la raíz del interés debía estar en la comunidad sencilla y fraternal. Así advertí entonces, que la tarea que yo estaba desarrollando era comparable a la figura del antiguo pregonero, que en los pueblos de España anunciaba sin agregar, ni quitar, ni comentar. ¡Y vi que eso era bueno…! Más aún, con el tiempo descubrí que era altamente ventajoso pues esa tenue discreción permitía una libre y fluida circulación de noticias, acogidas siempre en el marco de una respetuosa consideración. Reconozco que algunas personas se han sentido intrigadas por saber de mí y para tal fin me escriben, pero resulta que el darme a conocer nada les revela porque soy un hombre poco conocido, hecho en la llaneza y el recato. De hecho, soy un laico mayor –muy mayor actualmente- con los naturales alifafes de la edad que día a día limitan mi andar. En suma; un creyente de a pie, sin alforja y en alpargatas vascas. He dicho que soy laico y debo añadir que no soy un personaje notorio en los círculos religiosos ni tengo galardones, cruces, medallas, báculos ni dignidades otorgadas. Tengo a cambio, la gracia de contar con la inestimable colaboración de talentosos corresponsales que con sus aportes suman interés al contenido de esta página. Por eso quiero dejar testimonio de mi especial agradecimiento al Padre Octavio Peveraro, a Jorge Sanchez, a Norberto Calvo y a todos los que hacen llegar sus notas, inquietudes y comentarios a esta página web que quiere ser el “cyberlugar” ecuménico de la buena noticia.
Quiero finalmente expresarles a todos los lectores del Pregón Cristiano mi agradecimiento y mi afecto por los comentarios y juicios que me hacen llegar. Valoro en mucho sus colaboraciones. Que sus notas se sigan prodigando. Las aguardo… Saludo a todos muy cordialmente en el nombre del Señor Resucitado. El Pregonero Cristiano ___________________________________________
El Pregonero Pintor y maestro de pintores, Ignacio Salvador Díaz Ruiz de Olano nace en Vitoria el 1 de febrero de 1860, en el País Vasco y muere en la misma ciudad el 7 de marzo de 1937
El Amor por fin encontrado; Una lectura del Cantar de los
Cantares.
Curso breve en
el Centro Bíblico Nuestra Señora de Siòn.
El martes 9 de febrero comienza en el Centro Bíblico Nuestra Señora de Sion el primero de los cursos de verano. Estará a cargo de la Profesora Beatriz Fernandez y dura 3 días consecutivos: desde el martes 9 hasta el jueves 11 de febrero, de 17 a 19 hs.
Informes e inscripción:
informes@sion.org.ar - 4923-2548 Medios de
transporte: Subte A (Est. Acoyte) – Subte E (Est. José María
Moreno); Colectivos: 7 – 25 – 42 – 53 – 56 – 88 – 97 – 126 – 135
– 155 - 172. [Ver nota] El Dr. Hilario Winarczik es un sociólogo argentino que se desempeña como profesor universitario, conferencista e investigador. Su especialidad es la sociología de la religión y dentro de ésta, los estudios del movimiento evangélico en la Argentina. Ha realizado trabajos de investigación de campo en Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay.
El artículo que publicamos analiza en un planteo estrictamente
sociológico, los procesos registrados en el amplio espectro del
protestantismo de la República Argentina en las últimas décadas
[Ver nota]
_______________________________________________________________________________________ El 27 de enero pasado, se llevó a cabo un acto oficial por el “Día internacional de conmemoración de las víctimas del Holocausto” en la sede central del Banco de la Nación Argentina. La fecha evoca los sucesos históricos ocurridos cuando el ejército soviético, el 27 de enero de 1945, ingresó en Polonia y liberó el mayor campo de concentración y exterminio que montaron los nazis en Auschwitz-Birkenau.
Participaron el ministro de Educación, Alberto Sileoni, el
ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Julio Alak,
como también personalidades vinculadas estrechamente al diálogo
interreligioso de nuestro país como el Pastor David Calvo,
Martha de Antueno, Jorge Sanchez, Boris Kalnicki y Mario
Burman, entre otros. |
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¿Cómo entender el sacerdocio ante la realidad de los nuevos
tiempos?
Estamos transitando el que ha sido proclamado como Año Sacerdotal, refiriéndose claramente el Papa al sacerdocio ministerial, vale decir a presbíteros y obispos. Es por lo tanto una buena oportunidad para reflexionar sobre una misión y un servicio que atraviesa por estos tiempos, una realidad de templos despoblados, de congregaciones menguantes y de “vocaciones” insuficientes.
Si buscamos pistas para desentrañar los signos de los tiempos, nuestra mirada debe volver nuevamente al Evangelio. Jesús de Nazaret nos enseñó que todos y todas somos pueblo sacerdotal, en el sentido en que ejercemos la mediación gratuita entre nuestras hermanas y hermanos (sobre todo en el caso de aquellas personas más golpeadas por el dolor, la enfermedad o la injusticia) y un Padre que es todo bondad y todo amor Todo cristiano, hombre o mujer, alberga dentro de sí la Gracia del Señor, y tendría que sentir la necesidad de hacerla extensible a toda persona que la necesite.
¿Pero el laicado está dispuesto a asumir ese llamado de Jesús?
Este es el tema que desarrolla Carlos Prieto, en un artículo
publicado en “Al andar” y que reproducimos
[Ver
nota]
Piadosa crueldad la de los fundamentalistas Las tragedias históricas siempre plantearon al hombre las más profundas dudas, y ese gran misterio suele disparar extrañas respuestas. En esta hora de angustia y dolor para Haití, lamentablemente hemos debido escuchar voces fundamentalistas que hablan de "castigos divinos".
Pero como es de esperar, tras el terrible drama de Haití,
se han levantado también miles de brazos que ayudan y voces más
lucidas e inspiradas, como la de Gerardo Oberman, de Castelar,
expresada en una poesía que nos ha hecho llegar el grupo
de RIBLA -Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana- y que hemos transcripto.
[Ver nota]
El ex arzobispo de Milán, sacerdote jesuita y un
biblista notable, acaba de publicar "Estamos todos en la
misma barca", un libro en el que propone la discusión
sobre los divorciados en la Iglesia, el celibato sacerdotal y el
nombramiento de los obispos, entre otras temas espinosos. "La fuerza de renovación debe
venir desde dentro” y no sólo del individuo sino también de la
comunidad.
[Ver nota]
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